|
VENERABLE
MAESTRO
Si el
MAESTRO el salario cobra,
Es
porque la tarea no atrasa,
manos
y diligencia en la obra
con
sentido y placer desplaza.
Construir
arte quiere paciencia,
es
prueba de nato temperamento,
y
del tiempo, valiosa experiencia
en
los arcanos del pensamiento.
Es
con ideales poner ejemplo,
para
que piense en el adelanto
el
compañero que en el TEMPLO
levanta
los altares a cal y canto.
Y
para que el aprendiz hermano,
desde
sus trazados en los albores
cambie
su criterio de profano
y
vea en sus nuevo derredores,
una
vida prometida
de trabajo,
que
apunta a realizar la vocación,
la
virtuosa, erguida desde abajo
sobre
bases a medidas de razón.
Labrando
la deforme PIEDRA BRUTA
con
veinticuatro horas de sacrificio,
diarias,
sin manchar la piel impoluta
del
MANDIL, en el sagrado oficio.
Joyas
con destellos policromos,
como
los de Venus, tan brillantes,
de
las fantasías en los asomos
en
los desvelos de los vigilantes.
Y
el toque final con simetría,
que
las manos ocultas, como diestro,
diera
con aplomo y sabiduría,
la
mística, del VENERABLE MAESTRO.
Arnoldo Urzua Solorzano
|
HERRAMIENTAS
MASONICAS
Las
herramientas de mi oficio
símbolo
son de trabajo honrado,
las
manejo con equidad y juicio,
así
mi pago sea bien remunerado.
Me
rompo las manos en la obra
sin
tener a mi espalda capataz,
la
prueba de mi voluntad sobra,
retorno
mi salario, amo la paz.
Mi
trabajo es esfuerzo preciso,
es
la epístola que me acredita,
nunca
desvirtúo el compromiso,
mi
palabra es mejor que escrita.
Mis
herramientas son alegorías,
signos
de verdad y justicia,
inspiración
de obras y poesías
y
a las dos manejo con pericia.
Con
el compás atino diferencias,
mis
puntos de vista como trazador,
los
ángulos y las circunferencias,
en
obra y del corazón, el ecuador.
Mi
escuadra es la lógica desnuda,
es
un cuarto de una orbita solar,
no
la concibo de suerte, sin duda
porque
es una razón perpendicular.
De
mi cincel con el agudo filo,
modelando
la idea va mi anhelo,
de
una columna de sacro estilo,
de
una lumbre caída del cielo.
Con
mallete y mandil soy obrero,
del
cristal de cuarzo, tallador,
y
en el altar, devoto heredero
de
la fe de un andante soñador.
Arnoldo Urzua Solorzano
|